No sé cómo expresarme. Quiero gritar. Pero sólo gritando no se cambia el mundo. El mundo se cambia luchando. Pero ¿contra quién? ¿contra qué? Es tan absurdo estar aquí sin saber qué hacer... estoy en mi casa, estoy en mi casa con el portátil en la mano, pensando que hay gente en el mundo a la que no le da vergüenza seguir viviendo. Personas que no conocen los remordimientos y la angustia. Personas sin conciencia cuyo único interés es matar la conciencia de los demás, o matar a los imposibles... a los que no dejan de luchar.
Quiero gritar. No quiero ser una exclava más de este mundo. "Yo también quiero cambiar este mundo, quiero cambiar este puto mundo", pero siento como la indiferencia axfisia las ganas de vivir de los demás seres humanos, y la impotencia me rompe en mil pedazos. Es el sentimiento más cruel que existe, la indifierencia ha matado a tantísima gente. La impotencia me supera, me quema por dentro, arde en mi corazón como una llama helada y punzante.
A veces sueño que vivo en otra época, que vivo las guerras en las que luchó mi abuelo, que como él formo parte de la resistencia. Los españoles de Mathausen salvaron muchas vidas, eran los que mantenían la esperanza: cada segundo que vivían era "una victoria más". Quizá fuera que ya habían vivido una guerra contra el mismo enemigo, ese fascismo que iba emergiendo en la Europa del momento.
Nuestro fascismo se llama capitalismo y no es tan tangible, se mete en las mentes humanas como un virus y enferma a todos hasta la extenuación, nos convierte en máquinas, nos mata.
Sigo sin entender la falta de conciencia. Sigo sin entender cómo mucha gente puede respirar sin que les queme el aire en la garganta, cómo pueden dormir sin que las pesadillas les abrumen, cómo pueden tan siquiera comer sin que cada uno de los bocados les sepa a probeza y a muerte. No entiendo este mundo y tampoco puedo explicar con detalle aquello que me corroe por dentro, lo que me impide dormir bien cada noche. Quiero coger el fusil e irme a los montes asturianos a luchar con mi abuelo, quiero despertar las conciencias y las mentes para que el ser humano sea realmente libre, quiero resucitar a todos los que lucharon contra el franquismo, contra el nazismo, lo que luchan ahora contra el capitalismo, contra la represión, contra la ocupación de los pueblos, contra las guerras, contra la pobreza...
No, no lo entiendo. No entiendo este mundo.
Quizá sea que hoy he vuelto a ver Caótica Ana. "Podrás matarme 200 veces, pero no podrás conmigo, siempre seré la madre de los hombres buenos. Haré un ejército de hombres buenos." Porque "vamos sumando. Morir llena, no vacía."
Y hay tantas muertes que han ido llenándonos a lo largo de la historia. Aún hay hombres y mujeres buenas. No estamos perdidos...
Una canción para hoy: Tres de Pego - Gossa Sorda
Agárrate fuerte a mí, que esta noche es la más fría y no consigo dormir...
¿Resistimos?
Citas de las películas: Noviembre y Caótica Ana. Cita de la canción: María de Los Secretos.
Quiero gritar. No quiero ser una exclava más de este mundo. "Yo también quiero cambiar este mundo, quiero cambiar este puto mundo", pero siento como la indiferencia axfisia las ganas de vivir de los demás seres humanos, y la impotencia me rompe en mil pedazos. Es el sentimiento más cruel que existe, la indifierencia ha matado a tantísima gente. La impotencia me supera, me quema por dentro, arde en mi corazón como una llama helada y punzante.
A veces sueño que vivo en otra época, que vivo las guerras en las que luchó mi abuelo, que como él formo parte de la resistencia. Los españoles de Mathausen salvaron muchas vidas, eran los que mantenían la esperanza: cada segundo que vivían era "una victoria más". Quizá fuera que ya habían vivido una guerra contra el mismo enemigo, ese fascismo que iba emergiendo en la Europa del momento.
Nuestro fascismo se llama capitalismo y no es tan tangible, se mete en las mentes humanas como un virus y enferma a todos hasta la extenuación, nos convierte en máquinas, nos mata.
Sigo sin entender la falta de conciencia. Sigo sin entender cómo mucha gente puede respirar sin que les queme el aire en la garganta, cómo pueden dormir sin que las pesadillas les abrumen, cómo pueden tan siquiera comer sin que cada uno de los bocados les sepa a probeza y a muerte. No entiendo este mundo y tampoco puedo explicar con detalle aquello que me corroe por dentro, lo que me impide dormir bien cada noche. Quiero coger el fusil e irme a los montes asturianos a luchar con mi abuelo, quiero despertar las conciencias y las mentes para que el ser humano sea realmente libre, quiero resucitar a todos los que lucharon contra el franquismo, contra el nazismo, lo que luchan ahora contra el capitalismo, contra la represión, contra la ocupación de los pueblos, contra las guerras, contra la pobreza...
No, no lo entiendo. No entiendo este mundo.
Quizá sea que hoy he vuelto a ver Caótica Ana. "Podrás matarme 200 veces, pero no podrás conmigo, siempre seré la madre de los hombres buenos. Haré un ejército de hombres buenos." Porque "vamos sumando. Morir llena, no vacía."
Y hay tantas muertes que han ido llenándonos a lo largo de la historia. Aún hay hombres y mujeres buenas. No estamos perdidos...
Una canción para hoy: Tres de Pego - Gossa Sorda
Agárrate fuerte a mí, que esta noche es la más fría y no consigo dormir...
¿Resistimos?
Citas de las películas: Noviembre y Caótica Ana. Cita de la canción: María de Los Secretos.

has vuelto!!! =)
ResponderSuprimirm'encanta esta entrada!!
seguiremos en lucha, a parte de los enfermos que nos lo dejen muy difícil todo.. pero, evidentemente, vamos a resistir!!!
saludos compañera!!! ;o)