09 julio 2014

Palestina, sangre mártir



Palestina sangra de nuevo ante la impasible mirada de occidente,
y su sangre sabe a cosechas perdidas y avaricia.

Palestina tiene el corazón de una guerrillera herida,
luchadora incansable de las causas perdidas.

Palestina, no llores si no tienes tiempo de plañir por tus hijas,
víctimas innecesarias de esta cruenta batida.

Y Palestina sonríe, siempre sonríe,
aunque la muerte sea el Adhan de cada día,
aunque desde el minarete la vida se vea
con los colores tristes del fuego y de la pólvora.

Palestina, Palestina,
te regalo mi llanto para que sea la cura de tus ilusiones,
te regalo mi piel que cubra las llagas de la tierra inherte,
te regalo mi voz para que grites y nos hagas partícipes del crimen,
te regalo mis pupilas para que no seamos capaces de apartar la vista.

Palestina, nuestros oídos sordos ya no soportan más el dolor
de verte tendida en la acera de tus asesinos,
no te mereces más este silencio abocado al vacio...

...quien ahora no sienta por tí ¡que calle para siempre!


06 junio 2014

Agotamiento (Intento 1)


AGOTAMIENTO

Mi alma no tiene quien la cuide
y se muere en mis manos. 

Todo pasa a tanta velocidad
que me siento incapaz de procesar
ni el primer parpadeo de la mañana.

Estoy agotada, tergiversada de mí misma,
somnolienta e insomne a un mismo tiempo.

Tan cansanda que ni mis versos me siguen...
...enquistados como están en retaguardia.

{...continuará}

09 febrero 2014

Conozco...



Conozco de memoria cada rincón de tu cuerpo, sin haberlo tocado. Me sé cada una de las líneas de tu espalda, el hipnótico movimiento de tus caderas, la curva perfecta de tus nalgas. Conozco cada uno de los escalofríos que despierta en mí el roce de tu aliento en mi cuello, tus manos rozando delicadamente mi cintura. 

Conozco de memoria cada rincón de tu cuerpo, sin haberlo tocado, porque yo fui quien te inventó para ahuyentar la soledad de mis sueños. Apareciste antes de ser. Fuiste antes de aparecer. Y me tienes presa en la comisura de tus labios. Eres el látigo que me mantiene despierta en el insomne pasear del placer que practico cada noche, siempre llegas puntual a nuestra cita.

Conozco de memoria cada rincón de tu cuerpo, sin haberlo tocado. Quiero que me condenes a tu presencia de pluma. Átame a tu mirada y a la cama. Latígame con suavidad y perversión. Castígame, castígame para que me abandone en el reflejo de tus pupilas castañas. Déjame morderte y acariciarte cada parte de tu piel, hacer un mapa de constelaciones con cada uno de tus lunares.

Conozco de memoria cada rincón de tu cuerpo, sin haberlo tocado...

23 enero 2014

Dudas


Y es que en aquel mismo momento te hubiera cogido por la cintura, a la manera a la que se cogen las uvas maduras, despacio pero con firmeza, y allí me hubiera quedado a vivir, con mi cabeza apoyada dulcemente en tu espalda, justo en el lugar donde acaban tus caderas.


  Dudas. Miedo. Ansiedad.
Tres palabras que se repiten como un mantra,
acolchando mi vida, dejándome desnuda.

Dudas por no entender mi cuerpo,
esquema patriarcal de las mentiras
sobre ideales de belleza y arquetipos.

Miedo a perderme en esta soledad tan mía
que tanto me asusta y me fustiga,
pero en cuyo abrazo me enloquezco.

Ansiedad de ser quien soy con tanta duda
de vivir como vivo en tantos miedos,
ansiedad que se esconde en mis pupilas.

Dudas. Miedo. Ansiedad.
Tres palabras que me atan a los sueños
de conseguir la libertad a cualquier precio...

...justo en el lugar donde acaban tus caderas.

 

22 enero 2014

Autoinculpación


No sé cuándo voy a dejar de quererte
con esta extraña entereza mía.
Necesito soltarte, 
necesito sacudirme de tí.

Me invaden la impaciencia y el miedo,
como quien invade Irak a media tarde.
Me invaden las lágrimas que no puedo llorarte.
La impaciencia reclama la amnistía
de cada una de tus miradas,
el miedo se esconde cerca de mis pupilas.

 Me declaro en guerra contra mis sentimientos
que, rebeldes, han construido una trinchera
donde pasar las noches insomnes.

A corazón abierto intento ser como el aire
y pasar de puntillas por cada latido
para que no te toque mi sangre efervescente.

Me autoinculpo:
no sé cuándo voy a dejar de quererte.

12 enero 2014

El poema lo conforman dos cuerpos desnudos




  
Me encanta pasear por tu mirada
mientras las palabras desnudas del poeta
bailan en tu boca.

Las recoges con la caricia suave
de quien hace el amor por última vez
antes de la despedida.

Primero las observas con paciencia
descubriendo todos los lugares visibles de su cuerpo.
Después, el tacto de tu pupila se adentra
en lo que era invisible a primera vista,
un recorrido intenso a través del alma,
quiero decir, de la mirada de cada palabra.

Y con el cariño del amante
las pronuncias,
reconocidas ya,
envolviendo cuerpo y alma con los besos de tus labios,
dejando que te toquen
con sus manos de pluma, queriéndote.

Forman parte de ya de ti, y os recreáis en cada rincón común
donde os amáis con una sed despierta,
y buscas la fuente donde el agua brota
y bebes.
Y las palabras contigo beben y se crecen.

Te apartas despacito,
para volver a cubrirlas con tu mirada
y retener en ella los lugares
donde tus labios aún parecen posarse.

Es entonces cuando entras en ellas
con un toque de impaciencia infantil,
y la curiosidad de tu lengua
explora los límites del verso,
en un infinito balanceo
que no agota los besos, ni las miradas, ni el tacto de los cuerpos desnudos.

Y el silencio final se queda para siempre en la memoria,
esa suavidad con la que le haces el amor a las palabras,
como el amante que sabe que será
la última vez antes de una despedida,
y quiere soñar en la ausencia
el cuerpo desnudo de su compañera.

02 enero 2014

Ciclón


Soltar el aire de podredumbre que me corroe de manera insana, buscar dentro de mí el espacio que ha dejado el vacío y hacerlo mío, disfrutarlo, sentirlo, llenarlo de buenas energías y sonrisas. El anterior fue un año difícil, un año lleno de emociones que aún no he conseguido descifrar del todo. Éste será un año para cosechar lo aprendido, aprehender de las situaciones y de las personas lindas que me han acompañado y de las que aún me acompañan; dejar atrás aquello que me hace daño.

Empieza un nuevo ciclo. Y prometo que será arrollador, porque tendrá como objetivo convertirme en un sujeto de cambio junto a quienes quieran acompañarme. ¡Bienvenidos/as a este mi corazón! ¡Abróchense los cinturones que empieza el despegue!

28 diciembre 2013

Si tengo que elegir...




Si tengo que elegir entre tu sonrisa, brújula de este errante corazón, y tus caderas, me quedo en ellas. Prefiero perderme y que me encuentres, pendiente del movimiento oculto de tu pelvis. Prefiero morir y resucitar cerca de tu vientre, recorrerte, dibujar el mapa de tu cuerpo con mi piel y trazar con mis labios el camino de vuelta.


Si tengo que elegir, elijo mi lengua en tus nalgas, dando vuelta a tu cintura, bajando por tus piernas, cerca de tu ingle poderosa, sin rozar al principio tu miembro que se yergue ante mí y excita cada uno de los poros de mi cuerpo, en esta sensación de liviandad que me atormenta en las noches despiertas.

Si tengo que elegir, subo por tu espalda hacia tu cuello con mis manos sudorosas pendientes de cada uno de tus escalofríos y temblores, escuchar tus suspiros con tu boca en mi oído, buscar con mis labios tus hombros, tus brazos bien escritos con la tinta escultural de mi deseo.


Si tengo que elegir, dejaré que me recorras entera, escondiéndote en cada lugar de mi cuerpo, sin darme tregua, déjame sin aliento. Para ti se hicieron mis pechos que se hacen a tus manos y en ellas se deshacen y se tersan, son mi presente de futuros orgasmos perdidos en la niebla de los latidos de nuestros corazones. Dejaré que con tu piel me escribas a fuego la palabra locura, aquella que se intuye cada vez que me miras desde tus ojos de infinitas estrellas.


Si tengo que elegir, seré tuya de todas las formas que desees y deseo. Y serás mío, pues tus caderas pertenecen a mis sueños más húmedos, sujeto de mis desvelos más calientes. Y en ellas se perderán mis manos, mi boca, mi lengua... dirigida de nuevo hacia el centro de tu cuerpo, un universo que se expande ante mis iluminadas pupilas. Mirarte, tan solo mirarte, es estallar en el anhelo imperante de sentirte cerca de mi, rozándome, dentro de mí.


Y mientras mi lengua y mi boca se desnudan en tu pene, tus manos acarician de mis pechos hasta mi vientre, de mi vientre hasta mi clítoris. Mis manos no sueltan tus caderas, firmes en cada uno de tus gemidos. Te mueves como un volcán agitado y mi cuerpo empieza a palpitar, mi lengua sube por tu cintura hacia tu pecho, me detengo admirada en tus pupilas, y continúo mi camino agitado hacia tu cuello, sin soltarte, te hundes en mí, me penetras con la violencia de una llama a punto de apagarse que vuelve reclamada por el viento.


Si tengo que elegir, te elijo entero, porque soñé tu cuerpo antes de conocerlo, porque me sé de memoria la suavidad de tu cuello, las líneas de tu espalda, la fuerza de tus brazos, la plenitud de tu vientre, la resistencia de tus piernas, la ligereza de tus pies, la ternura de tus manos y, sobre todo, mi deseo en tus caderas. Porque detenerme en el lóbulo de tu oreja con mi lengua y jugar mientras me follas de manera incauta es el más maravilloso recuerdo de mis sueños. Te supe de memoria antes de estudiar como reaccionabas a mi cuerpo, mis movimientos, mis gemidos acompasados a la revolución de mi entrepierna cuando la manejas con esa intensidad que me desgasta hasta la médula.


Si tengo que elegir, te elijo dentro, tal y como estás, después de haber eyaculado en el último arrebato de pasión que nos dejó ciegos. Y en este definitivo abrazo de los cuerpos me ensancho, y vuelvo a perderme... dejando que busques en mí todas las maneras de poseerme.

21 diciembre 2013

Mar esperanza



La esperanza siempre llegó del mar, envuelta en sus alas de espuma.
Un horizonte eterno y difuso, fina línea trazada con mano temblorosa.
Intento alcanzarla a través de la escollera y se pierde en la distancia,
soledad silbándome al oído, rugiendo un océano suspiro.

La esperanza siempre llegó del mar, mojada y salina,
infinitud ralentizada por el viento efervescente a través de las olas.
Intento alcanzarla y se me llenan de sonrisas el alma y la mirada,
recojo sus cálidos reflejos y me las pongo...

...la esperanza siempre llegó del mar, del mar de mis ojos.

18 noviembre 2013

Puntos suspensivos sin final...

Hablábamos de todo y de nada. De nuestras vivencias, de nuestras razones para transformar el mundo, de las pequeñas y de las grandes cosas. De amor, en realidad, amor por la vida. Hablábamos poco, aunque cuando hablábamos el tiempo se escondía en el reloj.

Tu recuerdo ilumina las grietas que se van abriendo a mi paso, esas pequeñas heridas que sugieren tristeza. Y así voy coloreando de luz, con tu magia y la de otras personas que me rodean, de una u otra forma, aquellos momentos en los que no sé si estoy sembrando la mejor cosecha. 

Fue un final con puntos suspensivos que nadie comprendió. Tampoco comprendo porque te acercas hoy sigilosamente y llamas a mi puerta, apareces sonriendo, como si nada hubiera pasado, como si todo hubiera sido un desliz del destino. Supongo que vienes a hablarme, de nuevo, de la vida y del amor. Del pan de centeno, de semillas y plantones, de la casa que estábais construyendo no sólo con vuestras manos, sino también con esa linda mirada que os unía (y que os sigue uniendo) como un lazo indivisible.

Hablábamos de todo y de nada. De la vida y del amor. Quizá sea ese tu secreto, la raíz que dejaste en cada una de las personitas que te quieren. Porque así sucede, y no nos habíamos dado cuenta, que los puntos suspensivos no tienen final...